MAPFRE Aspar Team Moto2 – Reportaje
‘TE ECHAMOS DE MENOS’
Miércoles, nueve de la mañana, salgo de casa camino al Aeropuerto de Manises. Lo sé, ya lo sé, en los viajes europeos no viajamos juntos porque tú sales desde Madrid. Da igual, el trayecto se me hace largo, quizás sea el preludio de lo que está por llegar. Un runrún martillea mi ánimo mientras dejo correr los postes de la autovía, y cuento señales a 110 por hora, camino de un avión que seguro que agudizará ese runruneo. Valencia-Stansted, comida basura de rigor en el recibidor de llegadas, hay que salir pitando hacia Silverstone, queda mucho trabajo.
150 kilómetros en sentido contrario fatigan a cualquiera, ¡ah no!, que los ingleses tienen la bendita costumbre de conducir por la izquierda. Es un elemento más en la hoja de ruta hacia la pista inglesa que compartimos con la F1. Chistes, risas y bromas sobrevuelan nuestra atmósfera pero no salen a la luz como de costumbre, esta vez no, no estamos de humor. En Silverstone nos recibe la llovizna, la que cae estoicamente a las seis, la que forma parte del agreste paisaje británico.
Voy corriendo hacia el box, aquí nos ha tocado el seis, en un trámite cruzo el camión y la duda me asalta en el umbral de la puerta, pero soy esclavo de mis pasos involuntarios que me conducen hasta la moqueta roja, justo enfrente del banco de trabajo. Ella, tu niña, está cubierta con su lona de siempre, con su tigre custodio. Trato de desnudarla con sutileza pero zigzaguea y se resiste, es tu amante, no la mía. Sólo por esta vez me deja perturbar su descanso. Ahí me recibe, peripuesta, coqueta, como siempre, 60 en ristre y tu nombre en la cúpula, dan ganas de abrazarla, pero el tigre ruje. Me asusto, ese miau no es un ataque, sino una bienvenida. Alzo la cabeza en un arranque pituitario, mi nariz te busca, por un momento te tengo, o me quiero convencer de que así es. Ilusión baldía, dichosa memoria selectiva que me trae tu olor a la sien al airear el abrigo de tu niña.
Es tarde, muy tarde y no has llegado, por fin caigo en la cuenta de que no, no vas a llegar. Y me apetece decirte a ti, Julián Simón, que te echo de menos. Bueno, te echamos, ese yo plural que es el MAPFRE Aspar Team, tu equipo, tu casa, tu corazón, te echamos de menos. Y mientras vuelves me apetece jugar al ‘te acuerdas’. ¿Recuerdas cuando llegaste a mis brazos? Gracias, por favor, perdona, de verdad, muchas gracias. . . te podría recitar una retahíla de tus cordialidades, y decirte que he acunado muchos talentos, pocos tan pulcros y educados como tú.
¿Te acuerdas de nuestra primera pole en Catar, en 2009, y de nuestra primera victoria en Le Mans, también aquel año? Ciertamente 2009 fue una temporada mágica, el año en que los zarpazos del tigre se contaban casi por carreras, un año en el que te convertiste en el conspicuo Julián Simón. ¿Australia, te viene a la memoria? Sí, sí a mí también. Adelantamiento imposible, seguido de dos curvas eternas y una meta que se me desdibujaba con los ojos a rebosar de lágrimas. Frotar y frotar, secar y secar, y cuando realcé la vista ya tenías encasquetado aquel tigre con el que cruzaste la meta. El felino de tu cabeza, cual casco, fue simbólico. El del corazón nos cautivó a todos aquel año. 2009, tu año, nuestro año. Uno a uno, tuviste un mensaje de agradecimiento para cada miembro del Aspar Team, y no somos pocos. Educado, agradecido, noble, coherente, afable, humilde, ganador, fabuloso, comedido, salvaje, bueno. . . ése eres tú, Julián Simón.
No han sido pocos los vericuetos merodeados a lo largo de tu carrera, en la que muchas veces la cuerda se tensó hasta el paroxismo, pero nunca diste un minuto por perdido. Como has demostrado que no lo vas a dar ahora. Tu fuerza es nuestra fuerza, tus ganas, las nuestras. Grogui por el dolor del momento y por los goteros, antes y después de tu operación alentabas a todos desde tu cama. Tiene gracia, que el herido anime al sano, ¡qué c. . .asta!
Y bien, caprichoso el destino que tus dos lesiones más graves han sido en Montmeló. En 2006 el fémur, reapareciste en República Checa y desde entonces no te perdiste ni una sola carrera, clavículas (2007) y síndromes compartimentales (2010) a cuestas. Ya sabes, te tocará volver el año que viene para desquitarte. No quiero dilatarme más, sólo decirte que Jordi Torres cuidará de tu niña este fin de semana, el chaval está muy animado y desea cumplir como un buen jinete. Me consta que, aunque sentado, le apoyarás con todas tus fuerzas, de hecho ya lo estás haciendo. Viernes, 11,30 de la mañana, camino hacia el box con un runrún tranquilizador, sé que pronto estarás de vuelta, y ‘sólo’ quería decirte que te echamos de menos.